A estas alturas me he dado cuenta de que me gusta la bebida de avena. Sí, amigos, sorpresas te da la vida.
Nunca me ha entusiasmado la bebida de soja. Sólo me hace algo de gracia la que se compone de soja, agua y sal que fabrica la marca Viladrau (Yosoy) y únicamente en batidos de fruta o cacao. Me acabo de enterar de que no es muy digestiva porque la soja es, después de todo, una legumbre. Así que he decidido consumirla germinada, que es como a mí me gusta y probar con otras bebidas.
Después de la bebida de soja, he probado la de almendras. Me gusta casera y fresquita, como la sirven en Palma, pero envasada, no me gusta demasiado. Es más, combinada con café o cacao, no me gusta nada.
¿Por qué este periplo líquido?
En primer lugar, he de confesar que cuando alguien me preguntaba "¿qué alimento te dolería más que te prohibieran comer?", sin dudarlo, respondía "los lácteos". Vamos que la leche y todos sus derivados me vuelven loca.
En segundo lugar he de decir que hace tiempo empecé a regular mi alimentación de un modo razonable. Sigo una dieta de 1500 calorías (tirando a 2000, je) puesta por un médico de la sanidad pública que, aparte de quitarme unos kilos, me ha ayudado a darme cuenta de que consumía demasiada proteína, demasiados carbohidratos y menos vegetales de los que debía. Y ojo, yo comía muchas verduras, hortalizas y legumbres, pero no en la proporción adecuada. En resumen, me ha mostrado que comía demasiado de todo lo que contiene calorías y colesterol en general. Cuando leí que sólo podía tomar "500 ml. de lácteos al día" casi me da algo. Yo era de 3 cafés con leche, más queso, más yogures todos los días. Ahora, un año después, me siento mejor y no sufro tanto como creía. Sigo comiendo queso esporádicamente y tomo menos cafés con leche y más infusiones (cosa que ya hacía antes).
En tercer lugar, tengo problemas éticos con la producción de origen animal. No soy vegetariana, pero intento practicar la ley de "el menor mal posible" y limitar su consumo. Aparte de no usar cosméticos testados en animales (me sé la lista de la PETA de memoria), como poca carne, pescado ecoamigable y huevos ecológicos. No soy una purista, pero intento aportar mi grano de arena tanto al medio ambiente como al comercio justo.
Me parece una bobada buscar el sabor de la leche de vaca en cosas que no lo son. El problema se resume en que me gusta el café "acompañado" y quiero ser menos bovinodependiente por cuestiones éticas y de salud.
En mi recorrido por las bebidas vegetales, acabo de descubrir que me encanta la bebida de avena. No sé cómo está la envasada porque es tan fácil de hacer que me he puesto manos a la obra directamente. He encontrado muchas recetas por el mundo virtual, con o sin hervido, con copos o con grano entero y, por ahora, por facilidad y sabor, me quedo con ésta.
Ingredientes: 125 g. de copos de avena, 1 litro de agua y una pizca de sal.
Ponemos directamente en la batidora de vaso -así manchamos menos- el agua y la avena y dejamos todo en remojo 2 horas. Después batimos muy bien y añadimos la sal. Colamos el licuado con un colador común ayudándonos de una cuchara directamente en un tarro de cristal.
Hecho esto, sin más, tenemos nuestra bebida de avena con montones de propiedades divinas de la muerte que yo no os voy a contar porque hay un millón de sitios que las explican fenomenal en San Google. Podemos aromatizarla con vainilla, canela o lo que se nos ocurra. Se conserva refrigerada durante 2 días y hay que agitarla un poco antes de utilizar porque se decanta.
Hoy he tomado café y té chai con ella. El café me ha gustado y el té de chai estaba glorioso.
Hasta aquí mi experiencia con las bebidas vegetales, que viniendo de una no-fan de los herbolarios, no está mal.
El próximo día os cuelgo unas fotos, que si no, no os lo creéis : P
