lunes, 6 de mayo de 2013

Bebida de avena

A estas alturas me he dado cuenta de que me gusta la bebida de avena. Sí, amigos, sorpresas te da la vida.

Nunca me ha entusiasmado la bebida de soja. Sólo me hace algo de gracia la que se compone de soja, agua y sal que fabrica la marca Viladrau (Yosoy) y únicamente en batidos de fruta o cacao. Me acabo de enterar de que no es muy digestiva porque la soja es, después de todo, una legumbre. Así que he decidido consumirla germinada, que es como a mí me gusta y probar con otras bebidas.

Después de la bebida de soja, he probado la de almendras. Me gusta casera y fresquita, como la sirven en Palma, pero envasada, no me gusta demasiado. Es más, combinada con café o cacao, no me gusta nada.

¿Por qué este periplo líquido?

En primer lugar, he de confesar que cuando alguien me preguntaba "¿qué alimento te dolería más que te prohibieran comer?", sin dudarlo, respondía "los lácteos". Vamos que la leche y todos sus derivados me vuelven loca.

En segundo lugar he de decir que hace tiempo empecé a regular mi alimentación de un modo razonable. Sigo una dieta de 1500 calorías (tirando a 2000, je) puesta por un médico de la sanidad pública que, aparte de quitarme unos kilos, me ha ayudado a darme cuenta de que consumía demasiada proteína, demasiados carbohidratos y menos vegetales de los que debía. Y ojo, yo comía muchas verduras, hortalizas y legumbres, pero no en la proporción adecuada. En resumen, me ha mostrado que comía demasiado de todo lo que contiene calorías y colesterol en general. Cuando leí que sólo podía tomar "500 ml. de lácteos al día" casi  me da algo. Yo era de 3 cafés con leche, más queso, más yogures todos los días. Ahora, un año después, me siento mejor y no sufro tanto como creía. Sigo comiendo queso esporádicamente y tomo menos cafés con leche y más infusiones (cosa que ya hacía antes).

En tercer lugar, tengo problemas éticos con la producción de origen animal. No soy vegetariana, pero intento practicar la ley de "el menor mal posible" y limitar su consumo. Aparte de no usar cosméticos testados en animales (me sé la lista de la PETA de memoria), como poca carne, pescado ecoamigable y huevos ecológicos. No soy una purista, pero intento aportar mi grano de arena tanto al medio ambiente como al comercio justo.

Me parece una bobada buscar el sabor de la leche de vaca en cosas que no lo son. El problema se resume en que me gusta el café "acompañado" y quiero ser menos bovinodependiente por cuestiones éticas y de salud.

En mi recorrido por las bebidas vegetales, acabo de descubrir que me encanta la bebida de avena. No sé cómo está la envasada porque es tan fácil de hacer que me he puesto manos a la obra directamente. He encontrado muchas recetas por el mundo virtual, con o sin hervido, con copos o con grano entero y, por ahora, por facilidad y sabor, me quedo con ésta.

Ingredientes: 125 g. de copos de avena, 1 litro de agua y una pizca de sal.

Ponemos directamente en la batidora de vaso -así manchamos menos- el agua y la avena y dejamos todo en remojo 2 horas. Después batimos muy bien y añadimos la sal. Colamos el licuado con un colador común ayudándonos de una cuchara directamente en un tarro de cristal.

Hecho esto, sin más, tenemos nuestra bebida de avena con montones de propiedades divinas de la muerte que yo no os voy a contar porque hay un millón de sitios que las explican fenomenal en San Google. Podemos aromatizarla con vainilla, canela o lo que se nos ocurra. Se conserva refrigerada durante 2 días y hay que agitarla un poco antes de utilizar porque se decanta.

Hoy he tomado café y té chai con ella. El café me ha gustado y el té de chai estaba glorioso.

Hasta aquí mi experiencia con las bebidas vegetales, que viniendo de una no-fan de los herbolarios, no está mal.

El próximo día os cuelgo unas fotos, que si no, no os lo creéis : P

martes, 11 de diciembre de 2012

Yo conozco mi herencia

Mañana ha las doce tendrá lugar la manifestación Yo conozco mi herencia, una movimiento en apoyo de los estudios clásicos por medio de la lectura pública de textos 
grecolatinos en institutos y facultades de Letras de toda España. Podéis consultar otras sedes en http://goo.gl/vJK3M. Organizado por la SEEC (sección Murcia) y AMUPROLAG. Info aquíhttp://bit.ly/SSXI2u Inscripción aquí http://bit.ly/W4bB1R


jueves, 22 de noviembre de 2012

Seis

Hoy la bitácora cumple seis años. Paradita, con planes de hacer muchos cambios, está otoñal, en estado latente para estallar con todo lo nuevo. Sólo hay que tener un poco de paciencia ; )

domingo, 24 de junio de 2012

Menos de 10 kilos en 2 meses


No, no hablo de mi nueva dieta, hablo de lo que deberá pesar mi maleta para no tener que facturar. Odio facturar y, además, parece que últimamente está de moda perder maletas. Pasaré el verano en 3 destinos distintos y ligera de equipaje. Me encanta. Al final siempre me doy cuenta de que no he usado la mitad de las cosas que llevo. Será un verano de uniforme, cómodo, práctico, de algodón 100% y muchos libros.

¿Qué he metido en mi maleta para 3 destinos de climas diferentes, trabajo y ocio?
Lo imprescindible.



Toda la ropa que llevo es de algodón puro: 7 camisetas, 1camisa, 4 pantalones (3 ligeros y otro no tanto), el neceser con lo imprescindible, 1 carpeta de bolsas que me recuerda todo lo que debería trabajar, 1 libro para el ocio y varios para estudiar mi examen de valenciano, montones de partituras, 2 USB con el germen de mi tesis, un ordenador portátil, 8 bragas, 2 pares de calcetines, 2 sujetadores normales y 1 para correr, 2 collares y 2 pares de pendientes, 1 pulsera, 3 floripondios y un prendedor, 2 pañuelos (uno de algodón y otro de seda), una falta ligerita y cómoda, 1 jersey marinero, 1 sahariana, 1 chubasquero, 1 pantalón para correr, cuadernos, material de escritura, documentos, mi cámara Nikon, un proyecto de bordado (ocupa menos que el punto), unas zapatillas por si llueve, unas sandalias anatómicas para cuando hace bueno, las zapatillas de correr para pronadores, mis gafas de sol, un diapasón y mi sombrero panamá, fiel amigo del verano.

70 días con estas cosas y estoy segura de que seré feliz como si llevara el baúl de la Piquer.


jueves, 17 de mayo de 2012

domingo, 29 de abril de 2012

LAS MOMIAS DEL ARMARIO

Llevo unos días planteándome simplificar unas cuantas cosas de mi vida y he decidido comenzar por la cocina y los armarios de ropa. Mi armario tiene más momias que el Museo del Cairo, porque hace poco que he establecido mi talla y mi fisionomía y porque acumulo cosas desde la adolescencia. Me duele tirar, me niego a tirar. No me gusta el despilfarro ni pensar que hago un regalo porque no supe contener mis ganas de comprar. Suelo comprar poco y, generalmente, a buen precio. Pero también tengo mis pequeños deslices. Con el objetivo de evitarlos he hecho este manifiesto que ahora está colgado en la puerta de mi armario.

Me está doliendo tanto limpiar el armario, que prefiero hacerlo de una vez por todas y respetar escrupulosamente esta lista para no tener que volver a hacerlo nunca más.

COMO EVITAR EL CONSUMISMO TEXTIL Y LAS MOMIAS DE ARMARIO 

A. No comprar ROPA DE FIESTA a menos que tengas un evento confirmado y nada que ponerte. Cuando llegue el evento en cuestión estará pasada de moda, tu gusto habrá cambiado o tendrás que renunciar a una que te apetece/conviene más porque tuviste una "idea genial" un año antes. 

B. Para comprar una ROPA DE DIARIO tener en cuenta los siguientes criterios: 

Antes de comprar una prenda de diario o de deporte más responde a las siguientes preguntas: 

1. ¿Cuántas veces en el plazo de su temporada (ca. 6 meses) la voy a utilizar? 

Si salen menos de 10, no comprarla. 

2. ¿Puedo adquirir una parecida en las rebajas? 

No tener prisa por quedarse sin talla, etc. Si no va a quedar, es porque, seguramente no es un clásico muy ponible, pasará de moda y se quedará aparcada en el armario. 

3. ¿Es lavable? 

NO a las prendas no-lavables. SÍ a las que tú mismo puedes limpiar. 

4. ¿Es sintética? 

NO a las prendas no-sintéticas. SÍ a las fibras naturales y antialérgicas. 

5. ¿Ha sufrido el medio ambiente o alguna persona en su proceso de producción? 

NO al comercio injusto, franquicias con producción opresiva o tortura medioambiental. 

6. ¿Es mi talla? ¿Me sienta bien ahora mismo? ¿Tengo prendas parecidas que no uso? 

No sirve el "adelgazaré", "me lo pondré con un calcetín grueso" o "le haré un arreglo". Si no es tu talla no es tu talla. Si te has planteado adelgazar no la compres y utiliza el estímulo de premiarte con esa prenda (u otra parecida) cuando tu objetivo se haya cumplido. Recuerda también si ya tienes prendas parecidas momificadas. 

7. Las razones: recuerda que por saltarte cualquiera de estas reglas, vas acumulando cosas que no permiten la entrada de otras más necesarias, que suponen un colapso de espacio, un gasto de dinero, un cargo de conciencia y, terminan, generalmente en dos sitios: el rincón de las momias del armario o la caja de la ropa para regalar. No hablemos ya de la carga económica o moral que supone el simple gesto de una compra más.

miércoles, 25 de abril de 2012

Una botella de agua de 40 euros

Despublico mi entrada anterior (porque yo lo valgo) para decir que sigo con un dolor de cabeza horroroso by el tiempo asqueroso que hace en Valencia sumado a cervicales fiesteras.
Además, hoy he pagado 40 eurazos al cerrajero por abrirme la puerta (me dejé una llave al otro lado, ñejé). Mi padre me había dado instrucciones para meter una carpeta de plástico por un lateral y golpear la puerta hasta levantar el resbalón. He estado 45 minutazos, sudando la gota gorda, meneando la puerta como he podido, pensando en que los vecinos me iban a denunciar... y nada de nada. Después de comer fuera, comprarme un libro para no aburrirme, etc, el cerrajero ha venido y ha abierto su maletín del que yo esperaba que emergería una herramienta maravillosa megaespecializada. Y ese hombre, aguantando la risa ante mi triste situación, ha sacado un plástico de botella de agua, ha hecho lo que mi padre me dijo a mí que hiciera, ha pegado tres patadas a la puerta y, a la tercera, pum, pum y pum, la ha abierto. 15 segundos. 40 euros. Él muerto de risa no se ha atrevido a cobrarme más, porque a 3 euros el segundo, debe dar hasta vergüenza.
Así que he entrado en casa, con mi libro, mi carpeta inútil y mi pinta resudá y me he sentado a ver que se cocía por el cibermundo. Y dice la Dèmo que no tiene nada que contar. Y yo cuando he visto que ella y mi Posy habían publicado, he pensado "Ay, nenas, si no fuera por vosotras que me levantáis el día... " : )